Pensaba dedicar esta tribuna de reflexión al IVA, pero se me ha cruzado una información sobre los juguetes que también quiero incluir en este espacio que tengo para dedicarles mis comentarios. Ha publicado Europa Press, una agencia de noticias, una información sobre que el 87,5% de los juguetes acuáticos incumple la normativa, según un estudio de la Unión de Consumidores de Extremadura. Esta alerta viene porque estos productos de importación, en su mayoría procedentes de China, “no cumplen la normativa sobre juguetes acuáticos, a pesar de llevar impreso la marca CE”. Es importante que Uds. conozcan este tipo de noticias, para evitar problemas y accidentes, ya que en muchos lugares de costa se venden este tipo de productos junto a los específicos alimentarios de consumo por impulso. En este sentido, la UCE ha recordado que no se deben confundir los juguetes acuáticos con los destinados al aprendizaje a nadar. Lo importante es que se explique bien en el etiquetado, no sólo de estos productos, sino de todos, la información “cierta, eficaz, veraz y objetiva” y que “no induzca a error al consumidor que lo adquiere o lo utiliza”. En este caso, es muy importante informar de la edad de quien lo utiliza por ejemplo. Por parte de la administración, es imprescindible que se extremen las inspecciones, y se articulen mecanismos de control de calidad y seguridad de sus productos. Es un problema que atañe a todos: a los consumidores, a los detallistas, a los distribuidores y a los importadores que pueden ser objeto de medidas sancionadoras en caso de incumplimientos. El control de calidad y de seguridad es imprescindible. Tengamos claro este punto que es básico en todos los productos que hacemos llegar al consumidor.
Y, por supuesto, no puedo dejar de reflexionar sobre el IVA. En general, el comercio se ha encontrado con la subida del impuesto en plena campaña de rebajas, y está vendiendo productos comprados con el tipo impositivo anterior, si no hay rebajas, la cosa queda igual. Pero la campaña está a la vuelta de la esquina y dicen en la Confederación de Autónomos de Comercio de España que tendrán que repercutir sin remedio el IVA a partir de septiembre. Y, aunque la situación del pequeño comercio en comparación con las grandes superficies “que compran en mejores condiciones y tiene más capacidad de negociación” es la que es, creen que el alza del IVA “repercutirá en detrimento de los proveedores”. Algunos establecimientos detallistas de otro tipo están lanzando ofertas utilizando la supresión del IVA como estímulo para la compra, aunque me deja perpleja que algunos descuentos superiores al 8% o al 18% (ya que en nuestros puntos de venta conviven productos con un tipo impositivo y otro) no tengan tanto impacto y el hecho de un cartel que diga “suprimimos el IVA en nuestros productos” enmascarando un descuento, lo que no deja de ser un disfraz, guste tanto al consumidor. ¿Será que nos gusta imaginar que no pagamos el IVA?